Septiembre llega con el *mal llamado «período de adaptación» en escuelas infantiles y colegios. ¿Adaptarse a qué? Muchas veces, lo que llamamos adaptación no es más que aprender, a base de resignación, a separarse de las figuras de referencia y permanecer en un lugar que todavía no se siente seguro, rodeado de personas y rutinas aún desconocidas.
Hagámoslo más bonito, más sano. Llamémoslo período de vinculación , porque vincularse requiere tiempo: los lazos interpersonales no se crean en unas horas.
Démosle a ese tiempo la importancia que merece y cuidemos la salud mental desde los primeros momentos de la vida.
Desde Manar os proponemos este encuentro, no solo para hablar de las necesidades de los peques, sino también de las necesidades de los padres y de las maestras y/o educadoras

